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Horario de invierno: Una hora más para disfrutar el día

Habiendo terminado oficialmente el verano el pasado 23 de septiembre, es momento ya de pensar en cosas de otoño e invierno, como Halloween, los pays de calabaza, día de muertos (y pan de muerto, por más que lo estén vendiendo desde agosto), el frío, Navidad y, por supuesto, el cambio de horario. Querido por algunos, odiado por otros, el próximo domingo 27 de octubre se implementará el horario de invierno, una iniciativa que busca ahorrar energía y aprovechar al máximo la luz natural del sol.

Desde 1996, México adoptó la costumbre de adelantar y retrasar sus horarios –antes de verano e invierno, respectivamente– principalmente para seguir el ejemplo de Estados Unidos y mantener la unidad entre horarios para facilitar transacciones comerciales y otras instancias; después de todo, un desfase de una hora entre vecinos podría llegar a ser complicado. Sin embargo, a nivel global, la práctica se originó hace más de 100 años (aunque hay evidencias que indican que civilizaciones antiguas solían hacer algo similar, miles de años atrás).

De acuerdo con registros históricos, fue el poblado de Port Arthur, en Ontario, Canadá, el primer lugar donde se llevó a cabo un cambio de horario generalizado, siendo esta una región donde las noches suelen ser notablemente más largas o cortas dependiendo de la estación. Otras comunidades canadienses copiaron la idea en los años subsecuentes, pero, no fue sino hasta que Alemania y Austria comenzaron a hacerlo en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, que la práctica ganó tracción y comenzó a aplicarse en distintos países de Europa para posteriormente expandirse a otros continentes.

Curiosamente, el concepto de ajustar la hora para compensar el cambio de estación puede rastrearse hasta el siglo 18 y a la siempre inquieta mente –y pluma– del mismísimo Benjamín Franklin quien, durante una estancia en París, sugirió que los oriundos de la ‘ciudad luz’ podrían ahorrar mucho dinero (y cera de velas) si, simple y sencillamente, se levantaran más temprano y comenzaran su día antes para aprovechar la luz del sol. Y aunque su carta abierta no fue tomada muy en serio en aquel entonces, esa idea, como tantas otras que tuvo durante su vida el político e inventor, demostró cuán adelantado estaba a su época.

En estas fechas las noches empiezan más temprano, es decir que la vida nocturna arranca antes, así que hay más tiempo para compartir con los amigos unas cervezas, unos buenos cocteles y uno que otro snack con carne delicioso en Pinche Bar. Ah, y para los despistados: debes retrasar tu reloj una hora el sábado 26 en la noche, antes de irte a dormir.

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