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La historia de las “maquinitas”: de las salas de Arcade al Pinche Bar

En la ya lejana década de los 80, y durante gran parte de los 90 también, solían existir unos enigmáticos y misteriosos espacios (tugurios, dirían las abuelas) donde niños, adolescentes y jóvenes adultos podían reunirse para competir, jugar y gastar cientos de pesos en juegos de video. Y no, no eran cibercafés o Videocentros, sino salas de Arcade –o arcadias o “maquinitas”– un lugar donde decenas de gabinetes con títulos precargados en una tarjeta madre, alumbraban los obscuros y pegajosos pasillos de pequeños salones con coloridos gráficos que pedían a gritos “ven, deja todo tu dinero aquí”.

A pesar de que los arcades existen desde principios del siglo XX o al menos desde los años 30 cuando Bally, Gottlieb (y posteriormente Midway y Williams) dominaban el mundo del ocio con sus elaboradas y ruidosas máquinas de pinball, el origen del arcade moderno (y el adviento del videojuego como lo conocemos) se remonta a 1971, año de lanzamiento de Computer Space, el primer juego de video de gabinete operado por una moneda, diseñado y comercializado por Ted Dabney y Nolan Bushnell, cofundadores de una de las empresas pioneras en la industria del videojuego: Atari.

Poco tiempo después, y a raíz del éxito de Atari produciendo juegos como Pong, Space Race, Breakout y Asteroids, múltiples compañías comenzaron a diseñar y lanzar sus propios juegos de gabinete para volverse parte de ese ‘boom’ sociocultural que empezaba a gestarse. Desde empresas especialmente creadas para diseñar videojuegos, hasta algunas otras con bastante experiencia que transformaron su modelo de negocios para satisfacer la demanda (Nintendo, por ejemplo), no existía compañía durante los 80 que no quisiera estar involucrada en esta pujante industria.

No obstante, y a pesar de que los arcades continuaron siendo populares por muchos años, alcanzando quizás su punto más alto durante la primera mitad de los 90 con el arribo de títulos de peleas como Street Fighter y Mortal Kombat, la inmutable regla de la fama terminó por imponerse y sí, las maquinitas eventualmente sucumbieron ante la creciente popularidad de las consolas de juego caseras, las computadoras personales y pues, los robachicos.

Afortunadamente, Pinche Gringo BBQ y Pinche Bar han llegado a nuestro rescate, cual arqueólogos de la cultura pop, desenterrando esta reliquia del pasado que formó parte de la niñez y juventud de miles de personas, especialmente aquellos que pasamos innumerables tardes en las maquinitas de la cuadra –o la farmacia de la esquina– tratando de ganarle una partida de KoF ’94 al cerillo del Gigante.

Y es que un día al mes, Pinche Bar se transforma en una auténtica sala de arcade –con luces neón y tu synthpop favorito– para la celebración de las ya famosas y nunca bien ponderadas Game Nights at Pinche Bar. Musicalizadas por el DJ Bad Pritt y con una estricta regla de No Cover, Sí Fun, las Game Nights son un blast from the past para que chicos y no tan chicos puedan disfrutar de sus juegos favoritos en un ambiente extraordinario, apto para toda la familia, acompañados por buena comida y un refrescante trago.

Consulta fechas y horarios de estos y otros eventos de Pinche Bar en este enlace.

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